¿CÓMO SE FORMÓ?
¿CUÁL ES SU PROPÓSITO?
La Biblia es un libro de redención, cuyo propósito es la reconciliación con Dios. Dios quiere que cada ser humano lo conozca; y conocer a Dios implica obedecer su voluntad, una voluntad que conlleva entrega. Cuando hablamos de obedecer a Dios, hacer su voluntad, estamos hablando de la conducta humana y sus normas. Estamos en el campo de lo que se llama la ética.
La ética es la ciencia de la conducta que presupone responsabilidad, y esta a su vez presupone libertad.
“La ética, en sentido teológico, es ser responsables ante Dios por todas las relaciones que tenemos que vivir mientras Él nos permita existir en este mundo”.
La Biblia fue escrita durante un período de más de 1.600 años, contando desde Moisés hasta el apóstol Juan. Durante ese tiempo nos encontramos con escritores que tenían profesiones muy diferentes. Algunos eran reyes, otros militares; los había pescadores; Lucas era médico, y así sucesivamente. Cada uno de ellos utiliza expresiones propias de su vida cotidiana y del ambiente en el que se movían.
Como acabamos de ver, la Biblia es un libro muy especial. No se trata de simple literatura (como muchos profesores en la materia pretenden hacerle creer a sus estudiantes). La Biblia es un libro que ofrece verdades espirituales; verdades que tienen valor para nuestra vida terrenal, como así también para toda la eternidad.
La Biblia es el relato de la acción de Dios en el mundo y su propósito con toda la creación. La escritura de la Biblia tuvo lugar durante dieciséis siglos y es obra de más de cuarenta autores humanos. Es una increíble colección de 66 libros con mensajes muy diferentes; todos ellos contienen el mensaje que Dios quiere transmitirnos.
Esta compilación de libros contiene una asombrosa variedad de estilos literarios. Proporciona muchas historias sobre la vida de gente buena y mala, sobre batallas y viajes, sobre la vida de Jesús y sobre la actividad de la iglesia primitiva. Viene a nosotros en narrativas y diálogos, en proverbios y parábolas, en canciones y alegorías, en historia y profecía.
Los relatos en la Biblia no fueron escritos generalmente a medida que ocurrieron. Más bien se comunicaron una y otra vez y se transmitieron a través de los años antes de ser recopilados. Sin embargo, los mismos temas se pueden encontrar a lo largo del libro. Junto con la diversidad, hay también una notable unidad en su recorrido.
Entonces, ¿qué es la Biblia?
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Una guía para vivir la vida al máximo.
Nos da una ruta para el arriesgado viaje por la vida. O, para decirlo de otra manera, en nuestro viaje a través del océano de la vida, la Biblia es un ancla que nos mantiene firmes en la vida espiritual. -
Un almacén de maravillosas historias para niños y adultos.
¿Recuerdas a Noé y el arca? ¿La túnica de colores de José? ¿Daniel en la fosa de los leones? ¿Jonás y el pez? ¿Las parábolas de Jesús? Estas historias enfatizan los triunfos y fracasos de la gente común. -
Un refugio en los problemas.
Personas en pena, en sufrimiento, en prisión y en luto testifican cómo la Biblia les trajo fuerza en su hora desesperada. -
Un tesoro de percepción acerca de quiénes somos.
No somos robots sin sentido; somos criaturas magníficas de un Dios que nos ama y nos da un propósito y un destino. -
Una fuente para la vida cotidiana.
Encontramos normas para nuestra conducta, directrices para conocer el bien y el mal, y principios para ayudarnos en una sociedad confundida en la que tan a menudo “vale todo”.
EVOLUCIÓN BÍBLICA DEL HOMBRE

Antes del diluvio, la Biblia comienza con Dios creando los cielos y la tierra. La tierra estaba devastada y vacía, y Dios creó la luz separando las tinieblas. A la luz llamó día y a las tinieblas llamó noche. Luego el sol, la luna y las estrellas se hicieron visibles.
Seguido, Dios creó los animales del agua, del mar, del aire y de la tierra, según género y especie. Entonces Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; Dios lo creó varón y hembra.
El hombre fue colocado en un lugar de soberanía sobre la tierra (Gn. 1:28–30), sujeto a Dios en un pacto de obediencia llamado Pacto Edénico. Dios les dijo: “Multiplicaos y llenad la tierra; todo lo que hay en ella os será para comer, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal”.
Entonces apareció el pecado y el primer pacto edénico fue violado por la desobediencia del hombre (Gn. 1:28). Este es el principio de la evolución bíblica del hombre.
Consecuentemente, en la Biblia encontramos los diferentes pactos que Dios ha hecho con el hombre, así como sus diferentes dispensaciones. Por lo cual podemos alinear la historia de la humanidad en diferentes dispensaciones (períodos).
RESUMEN DE LA HISTORIA DEL PUEBLO DE ISRAEL DURANTE LA ÉPOCA BÍBLICA
En el estudio de las Escrituras es importante entender que la revelación bíblica se divide en períodos (dispensaciones) bien definidos. Estas divisiones y sus propósitos divinos constituyen uno de los factores más importantes en la verdadera interpretación de las Escrituras.
Dispensación es:
“Un período durante el cual el hombre es puesto a prueba con referencia a cierta revelación específica de la voluntad de Dios”.
Una dispensación es un plan de Dios, con una responsabilidad para el hombre en una etapa definida.

DISPENSACIONES
Claramente podemos contemplar siete diferentes dispensaciones en las Escrituras.
Estas las llamamos:
PRIMERA DISPENSACIÓN
La Inocencia
(Gn. 1:26 – 3:24)
Empezó con la creación del hombre, y terminó con el juicio de la expulsión de Adán y Eva del Edén por causa de su pecado y la consecuente pérdida de la inocencia.
La primera dispensación se llama la Dispensación de la Inocencia (Génesis 1:28-30 y 2:15-17). Esta dispensación cubre el período de Adán y Eva en el Jardín del Edén.
En esta dispensación los mandatos de Dios eran:
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Poblar la tierra con hijos.
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Sojuzgar la tierra.
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Tener dominio sobre los animales.
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Cuidar del jardín.
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Abstenerse de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Dios les advirtió del castigo de la muerte física y espiritual si desobedecían. Esta dispensación fue de corta duración, y llegó a su fin por la desobediencia de Adán y Eva al comer el fruto prohibido y su consecuente expulsión del Jardín del Edén.
SEGUNDA DISPENSACIÓN
La Conciencia
(Gn. 3:22 – 7:23)
El tiempo en el que, por haber desobedecido a Dios, haber perdido la inocencia y haber caído de Su gracia, al hombre le fueron abiertos los ojos de su conciencia (remordimiento).
A partir de ese momento, los hombres adquirieron conciencia del bien y del mal, y, por tanto, total responsabilidad moral.
La segunda dispensación es llamada la Dispensación de la Conciencia, y duró como 1,656 años desde el tiempo de la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, hasta el Diluvio (Génesis 3:8 – 8:22).
Esta dispensación demuestra lo que la humanidad hará si se le deja a su voluntad y conciencia, la cual ha sido contaminada por su heredada naturaleza pecaminosa.
Los cinco aspectos más importantes de esta dispensación son:
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Una maldición sobre la serpiente.
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Un cambio en la feminidad y la maternidad.
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Una maldición sobre la naturaleza.
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Una imposición de trabajo sobre la humanidad para producir comida.
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La promesa de Cristo como la simiente que heriría a la serpiente en la cabeza (Satanás).
Diluvio Universal
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”
(Génesis 6:5)
(Gn. 8:20 – 11:9) El juicio del Diluvio Universal vino como consecuencia de la enormidad de la maldad existente.
Los sobrevivientes del diluvio fueron Noé, su esposa, sus hijos Cam, Sem y Jafet, con sus correspondientes esposas. Los hijos de Noé engendraron 70 hijos después del diluvio y se esparcieron por diferentes naciones en la tierra formando la población de la tierra.
TERCERA DISPENSACIÓN
El Gobierno Humano
La tercera dispensación es la Dispensación del Gobierno Humano, la cual se inició en Génesis 8. Dios había destruido la vida sobre la tierra con el Diluvio Universal, salvando solo una familia para reiniciar la raza humana.
Dios les dio las siguientes promesas y mandatos a Noé y su familia:
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Dios ya no maldeciría la tierra nuevamente.
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Noé y su familia deberían repoblar la tierra con gente.
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Ellos tendrían dominio sobre el reino animal.
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Se les permitía comer carne.
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Es establecida la ley de la pena capital.
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Nunca habría otro diluvio universal.
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La señal de la promesa de Dios sería el arco iris.
Los descendientes de Noé no se dispersaron y repoblaron la tierra como Dios les ordenó, por tanto, fracasaron en su responsabilidad en esta dispensación.
Cerca de 325 años después del diluvio, los habitantes de la tierra comenzaron a construir una torre, un gran monumento a su solidaridad y orgullo (Génesis 11:7-9). Dios puso fin a la construcción, creando diferentes lenguajes y forzando Su mandato de repoblar la tierra.
El resultado fue el nacimiento de las diferentes naciones y culturas. A partir de ese momento, los gobiernos humanos han sido una realidad.
El Gobierno Humano: gobierno civil.
Génesis 11:9: “Dios los esparció sobre la faz de toda la tierra.”
Esta dispensación se inicia al final del diluvio (Génesis 8:15-16) con la salida de Noé y su familia del arca, y termina con (Génesis 11:8-9) con la confusión de las lenguas en la Torre de Babel.
Dios responsabilizó al hombre de gobernar por Él, pero fracasó.
Génesis 9:6:
“El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”.
Así vemos a Dios ordenando al hombre en naciones y gobiernos (Génesis 10:25).
Génesis 9:18-19.
Nota: Génesis 10:31-32. La idea predominante es: “familias”, “tierra”, “naciones”.
La más alta función del gobierno humano es el acto judicial de quitarle la vida a un hombre, tal y como hemos visto en Génesis 9:6. En este acto se implican todos los demás actos gubernamentales.
CUARTA DISPENSACIÓN
La Promesa (Gobierno Patriarcal)
La cuarta dispensación, llamada la Dispensación de la Promesa, comenzó con el llamado de Abraham, continuando a través de las vidas de los patriarcas (Isaac, Jacob y José) y terminando con el éxodo del pueblo judío de Egipto, un período de aproximadamente 430 años.
Durante esta dispensación, Dios desarrolló a una gran nación que Él había elegido como Su pueblo (Génesis 12:1 – Éxodo 19:25).
La promesa básica durante la Dispensación de la Promesa fue el Pacto Abrahámico, cuyos puntos clave son:
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De Abraham saldría una gran nación.
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Dios haría grande el nombre de Abraham.
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Dios bendeciría a los que bendijeran a su descendencia.
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En Abraham todas las familias de la tierra serían bendecidas.
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La señal del pacto es la circuncisión.
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Este pacto fue repetido a Isaac y Jacob y está reservado para Israel.
QUINTA DISPENSACIÓN
La Ley
La quinta dispensación es la llamada Dispensación de la Ley. Duró casi 1,500 años, desde el Éxodo hasta la muerte de Jesucristo.
La Ley fue dada por Dios por medio de Moisés, no para redimir al hombre, sino para hacerle entender su condición de pecador e incapaz de justificarse por sí mismo.
“La ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo” (Gálatas 3:24).
Esta dispensación comienza en el Sinaí y termina en la Cruz.
DISPENSACIÓN: LA LEY
(Los Diez Mandamientos)
La Ley fue dada por Dios por medio de Moisés, no para redimir al hombre —en este caso a los israelitas— primeramente, sino para hacerle entender su condición de pecador e impío ante Dios, incapaz de poder alcanzar la justicia y ser justificado por sí mismo.
Según la fe judía, el Éxodo de los israelitas de Egipto a Canaán, conducido por Moisés, da lugar a la consolidación identitaria de los israelitas como pueblo de Israel.
Esta dispensación inicia cuando el pueblo de Israel es sacado de Egipto (Éxodo) y termina con la muerte en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Mas oficialmente, su gran culminación es con la segunda venida de Cristo, porque Daniel 9:24–27 es parte de la Ley. Dicho de manera sencilla, la última semana de las setenta semanas de Daniel (la Profecía de las 70 Semanas de Daniel) es el cumplimiento final de la Ley.
Las semanas en Daniel 9:24 son semanas de siete años. Hallamos lo mismo en Génesis 29:27–30, donde “la semana” significa “siete años” (v. 30). Setenta semanas son 490 años. El cumplimiento de esta profecía, cuando Cristo vino a Su pueblo 490 años después del tiempo de Nehemías, es una prueba innegable de la inspiración divina de la Palabra de Dios.
Pablo escribió a los gálatas diciéndoles:
“La ley ha sido nuestro ayo (orientador, educador) para llevarnos a Cristo”
(Gálatas 3:24)
La ley era correcta en su lugar, en su tiempo y para su propósito; la ley era pura, justa, santa y perfecta. Pero la ley sirvió su propósito y se cumplió en Cristo al ser clavado en la cruz (Colosenses 2:14). De manera que hoy ya no estamos bajo la ley, sino bajo el evangelio de Cristo.
Ahora miramos a Cristo como nuestro Salvador y Redentor, nuestro Legislador y Autoridad Suprema. Ya no buscamos en la ley de Moisés para discernir la voluntad del Señor respecto a nosotros, sino que buscamos en el evangelio de Jesucristo.
En Daniel 9:24–27 encontramos una detallada y compleja profecía acerca de la fecha en que vendría el Mesías (Jesucristo) a la tierra, el establecimiento del Nuevo Pacto y las consecuencias de algunos de los eventos que precederán la segunda venida de Cristo.
El obedecer a la conciencia se le hace difícil y dudoso al hombre; por lo tanto, Dios desea dar mandamientos detallados para que el hombre sepa con certidumbre qué hacer.
La Ley
(Éxodo 19:8 – Mateo 27:35, la Cruz)
La ley comienza en Éxodo 20, con los Diez Mandamientos (Deuteronomio 28:1–2; Éxodo 20:1–17). Esta empieza con la temeraria respuesta de todo el pueblo de Israel de “hacer todo lo que Jehová ha dicho” (Éxodo 19:8) y se extiende hasta la Cruz de Cristo.
Esta dispensación se extiende desde el Sinaí (cuando salieron de Egipto) hasta el Calvario; desde el Éxodo hasta la Cruz.
La dispensación de la ley comenzó cuando Dios les dio la ley a los hijos de Israel en los días de Moisés (Éxodo 19:20) y terminó con la crucifixión de Cristo y el principio de la iglesia en el Día de Pentecostés (Mateo 27 y Hechos 2).
Esta dispensación cubrió un espacio de tiempo de aproximadamente 1.500 años. Durante este tiempo se escribieron todos los libros del Antiguo Testamento.
La Historia de Israel Bajo la Ley
Desde Moisés a la Cruz
Durante esta época, los hijos de Israel se desarrollaron como nación por varios períodos históricos:
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El período de peregrinaje por el desierto bajo Moisés.
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El período de conquista bajo Josué.
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El período de los jueces.
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El período de los reyes.
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El período de cautiverio (bajo Asiria y Babilonia).
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El período de restauración a la tierra bajo Zorobabel, Esdras y Nehemías.
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El período de historia cubierto por los cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).
Algunas de las personas importantes que vivieron durante la dispensación de la ley son: Moisés, Josué, Sansón, el rey Saúl, David, Salomón, Elías, Eliseo, Isaías, Daniel, Ezequiel, Esdras, Nehemías, Juan el Bautista y muchos otros. La mayor parte de las personas sobre las que leemos en la Biblia vivieron durante la dispensación de la ley.
La historia de Israel, en su transcurso por el desierto camino a la Tierra Prometida y una vez allí, contiene una larga lista de violaciones de la Ley. La prueba a la que la nación fue sometida bajo la Ley terminó con el juicio de las deportaciones, pero la dispensación como tal terminó en la Cruz.
El Período de Peregrinaje por el Desierto Bajo Moisés
Período de andar errantes en el desierto, desde el año 1491 al 1451 a.C. (40 años), desde el Éxodo hasta el cruce del Jordán.
Libros bíblicos:
Éxodo 15–40; Levítico; Números; Deuteronomio.
I. Desde el Mar Rojo hasta el Sinaí
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Cántico de liberación (Éxodo 15).
II. El Año en el Sinaí
Desde Refidim (campamento), Moisés llevó a Israel al Monte Sinaí. El acercamiento a través de profundos desfiladeros fue bien calculado para llenarlos de asombro.
El Pacto Nacional
(Éxodo 19–20)
El pacto abrahámico, el cual muy a menudo se había renovado durante los tiempos patriarcales y a Moisés recientemente junto a la zarza ardiente, fue aquí solemnemente renovado y expandido hasta convertirse en un pacto nacional.
En la Biblia se revelan dos pactos:
El primero, mosaico (los Diez Mandamientos), fue hecho con Israel.
El segundo, o pacto abrahámico, fue hecho con Abraham, y sus promesas son:
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La promesa de la tierra (Génesis 12:1).
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La promesa de la descendencia (Génesis 12:2).
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La promesa de la bendición y la redención (Génesis 12:3).
Este pacto fue expandido hasta convertirse en los Diez Mandamientos. Una gran parte del pacto mosaico está constituido por los Diez Mandamientos (razón por la que se le llama la Ley), y con ella Dios prometió:
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Hacer del pueblo hebreo Su nación especial entre todas las naciones, si cumplían los mandamientos de Dios.
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Hacer del pueblo de Israel una nación santa y un reino de sacerdotes.
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Darles el Sabbat como día de reposo, el cual les mandó santificar.
Pacto Mosaico – La Ley Expone el Pecado
Bajo el pacto mosaico, la promesa de rectitud en la vida cotidiana solo podía ser alcanzada cumpliendo las obras de la Ley. Pero ya que somos presos del pecado, solo en el Mesías podía ser cumplida la promesa del pacto
(Deuteronomio 6:25; Gálatas 3:21).
SEXTA DISPENSACIÓN
La Gracia
La sexta dispensación, la que estamos viviendo ahora, es la Dispensación de la Gracia. Comenzó con el Nuevo Pacto en la sangre de Cristo (Lucas 22:20). Esta “Era de la Gracia” o “Era de la Iglesia” ocurre entre la 69ª y la 70ª semana de Daniel 9:24.
Comienza con la muerte de Cristo y termina con el Arrebatamiento de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4). Esta dispensación es mundial e incluye tanto a judíos como a gentiles. La responsabilidad del hombre durante la Dispensación de la Gracia es creer en Jesucristo, el Hijo de Dios (Juan 3:18).
En esta dispensación, el Espíritu Santo mora en los creyentes como el Consolador (Juan 14:16–26).
SÉPTIMA DISPENSACIÓN

El Reino Milenial de Cristo
La séptima dispensación se llama El Reino Milenial de Cristo y durará por 1,000 años mientras Cristo mismo gobierna sobre la tierra. Este Reino cumplirá la profecía para la nación judía, de que Cristo regresará y será su Rey.
Los únicos a quienes se les permitirá la entrada al Reino son los creyentes nacidos de nuevo de la Era de la Gracia y los justos que sobrevivieron los siete años de la tribulación. A ninguna persona no salva se le permitirá el acceso a este reino.
Satanás es atado durante los 1,000 años. Este período termina con el juicio final (Apocalipsis 20:11–14). El viejo mundo es destruido por fuego, y da comienzo el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra (Apocalipsis 21 y 22).




