PRELUDIO
“Jesús es mi luz, mi camino, mi vida y mi verdad.”
Su luz y tu verdad me guiarán (Sal. 43:3).
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová (Sal. 111:10).
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;
y ellas son las que dan testimonio de mí.”
(Juan 5:39–41, Reina-Valera 1960).
Espero que este libro sea para el lector la luz guía en el inicio de un extraordinario viaje por los senderos del conocimiento de la doctrina de Dios. Todo aquel que se entrega a las enseñanzas de Dios, además de experimentar crecimiento en todos los órdenes, no sufre pérdida cuando enfrenta circunstancias adversas.
El centro de todo es que las enseñanzas que nos hacen sabios provienen del Señor. Este lema se repite más de cien veces en el libro de Proverbios. El propósito de Dios al brindarnos sabiduría es prepararnos y equiparnos para vivir exitosamente.
La esencia del cristianismo es una vida de testimonio para la honra y gloria de Jesucristo. Se refleja en nuestra convicción de fe en el Salvador, en lo que pensamos y hacemos. Debemos andar como lo que somos: hijos del Rey de reyes y Señor de señores (1 Pedro 2:9).
Andar en el temor de Dios no es caminar en su presencia aterrorizados, sino guardar respeto hacia Él y tributarle reverencia. Es imperativo que reconozcamos nuestra condición de pecadores y que nos comportemos con veneración ante la santidad de nuestro Creador.
Es fundamental que Dios nos moldee, pula y prepare para desarrollar la misión que tiene para cada uno desde la fundación del mundo. Andar en consonancia con la voluntad del Padre celestial nos asegura la victoria.
La Biblia es un libro de redención, cuyo propósito es la reconciliación con Dios. Dios quiere que cada ser humano lo conozca; y conocer a Dios implica obedecer su voluntad, una voluntad que conlleva un contenido. Cuando hablamos de obedecer a Dios, hacer su voluntad, estamos hablando de la conducta humana y sus normas.
Estamos en el campo de lo que se llama la ética. La ética es la ciencia de la conducta, presupone responsabilidad, y esta a su vez presupone libertad.
“La ética, en sentido teológico, es ser responsables ante Dios por todas las relaciones que tenemos que vivir mientras Él nos permita existir en este mundo”.
PRÓLOGO
Después de cincuenta y nueve años, con un pesado bagaje de tribulaciones y en busca de un atrio donde encontrar paz con Dios, hace siete años Dios me sacó del oscuro camino y me trajo a su Iglesia; la antesala de su palacio celestial.
Poco y nada me imaginaba yo de cómo sería esta jornada, donde me descubrí personal y espiritualmente. En su atrio descubrí que Dios habla a través de la profecía. Fue una experiencia impactante, porque a través de la persona que Él usó me dijo cosas que nadie más que yo guardaba íntimamente. Me recalcó que Él era el dueño de mi vida y que yo no tenía derecho a quitármela, como fue mi intención en el período en que fui dirigido a la Iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional.
Mi espíritu estaba desorientado, hambriento y sediento, buscando refugio bajo el manto de Dios.
En la Iglesia adquirí una Biblia la cual, tratando de sosegar mis penas, con avidez empecé a leer. Entre más leía, más inconcluso era mi entendimiento. Luché emocionalmente buscando la razón de mi incapacidad para entender. En la Iglesia, como es de esperarse, encontré ayudadores y guías, y descubrí que la palabra de Dios necesita diligencia y perseverancia para entenderla.
Se me ocurrió la idea de escribir una sinopsis de los libros que leía. Tratando, descubrí mi ignorancia para definir y plasmar mis ideas relevantes espiritualmente. En el transcurso de estos siete años vislumbré el orden y la belleza de este libro.
Entonces decidí que el libro sería una colección de segmentos extraídos y compuestos de varias fuentes (ver referencias) auténticas, organizadas en una forma lógica, cohesiva y amplia, para transmitir el mensaje propio al lector neófito de la palabra de Dios. El objetivo es tratar de hacer la Biblia más entendible.
Investigando con un razonamiento diferenciador encontré que hay análisis y sumarios de cada libro, y opté por usar segmentos de la sabiduría plasmada en los tantos artículos que utilicé. Igualmente descubrí que para el neófito es un tanto difícil hacer la investigación y organizar los artículos en la forma comprensiva como lo he hecho, porque no todos los artículos tienen suficiente cubrimiento del tema relacionado con el libro que se busca o varían en concordancia.
No pasó mucho tiempo cuando descubrí que podía escribir el libro que aquí les presento. Este libro abrió mi entendimiento a la palabra de Dios; como guía, espero abra horizontes de comprensión espiritual para muchos como yo.
SER PACIENTE
Como ya lo hemos visto, es un hecho que muchos pasajes bíblicos son difíciles de interpretar. El lograr comprenderlos puede llevar tiempo. Por eso Jesucristo mismo nos invitó a estudiar pacientemente la Biblia para encontrar la verdad acerca de Dios.
Este es solo un primer logro al entendimiento de la Biblia; la verdadera esencia está en los libros de la Biblia que describen, en forma narrativa o poética, la palabra de Dios.
Una vez comprendido en la sinopsis el tema del libro, en la lectura de los versículos los lectores vislumbran el mensaje de Dios a través de las enseñanzas y también con la ayuda pastoral en la Iglesia.
Es importante hacer preguntas a sus pastores; la respuesta le ayudará a usted e igualmente usted la transmitirá a otros. Dios actúa en nuestros corazones y nos da la sabiduría y la inteligencia para entender, comprender, retener su elocuencia y así profesar su maravillosa palabra. Su palabra espiritual está andando por todo el mundo; nuestro propósito es llevarla de la mano.
La Biblia puede definirse como una colección de 66 libros sagrados. Estos libros se dividen en tres grandes grupos: la Ley, los Profetas y los Escritos, que fueron compuestos bajo la influencia del Espíritu Santo y escritos en diversas épocas y en distintos lugares por hombres a quienes Dios había escogido para este fin.
La Ley
Incluye los primeros cinco libros:
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Génesis
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Éxodo
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Levítico
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Números
-
Deuteronomio
Estos libros contienen relatos de la creación del mundo, la historia del pueblo de Israel y las leyes y mandamientos que Dios dio a Moisés.
Los Profetas
Son libros que contienen mensajes de Dios a través de sus profetas. Se dividen en:
Profetas mayores:
Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel.
Profetas menores:
Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.
Orden de los libros
Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantares, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.